Alberto Gandsas Crónicas de Viajes
Aventurándonos en la 40
Febrero 2001
Parte II : de la Estancia Telken a la Estancia La Oriental ( Pcia. de Santa Cruz )
Al llegar desde la estancia Telken al cruce con la Ruta 40, miramos muy bien hacia uno y otro lado para estar seguros que ningún vehiculo estaría por pasar. No se veía a nadie. Sólo algún que otro remolinito de tierra sobre el camino, producto del viento patagónico que soplaba ese día con más intensidad. Doblamos a la derecha entrando muy suavemente a la ruta.
No sé porqué otra vez viajábamos callados.
Lucy, mapa en mano, papel y lápiz, anotaba y hacia cálculos de la distancia que nos separaba hasta nuestro próxima parada : La Estancia “ La Oriental “, dentro del Parque Nacional Francisco P. Moreno. Aquí no hay que confundirse con los nombres de los Parques Nacionales. Es muy común que se interprete como Parque Nacional Francisco P. Moreno, al Parque en el que se encuentra el glaciar Perito Moreno. No es así.
El glaciar Perito Moreno se encuentra en el Parque Nacional Los Glaciares, el que incluye otros glaciares como el Upsala, Spegazzini, etc. incluso está dentro de éste Parque Nacional el monte Fitz Roy .

- Son 196 km por la 40 hasta el cruce con el desvío hacia el Parque Nacional Perito Moreno. Allí , tomar a la derecha, hacia el oeste, enfilando hacia la Cordillera de Los Andes , por un camino muy angosto, casi una huella, otros 90 km . Total 286 km , todo ripio. Me comenta Lucy.

Debo reconocer que Lucy es una excelente navegante y tiene un magnífico don de orientación. De todas formas íbamos en la dirección segura. El GPS indicaba SUR-SUROESTE y marcaba un error en el velocímetro de nuestra 4x4 de un 5% . En la pantalla el GPS marcaba el derrotero sobre la 40 y disminuyendo el zoom , ya se veía el cruce, como un hilo muy fino.

Continuamente iba chequeando el nivel de combustible en el tanque de la camioneta, el ripio se volvía por momentos muy denso y las piedras y piedritas repiqueteaban constante e intensamente debajo del chasis. No seria cosa que una de estas piedras perfore el tanque (cosa bastante común en este tipo de travesía ).
Reduje la velocidad de 60 a 40km/h y el ruido disminuyó bastante.

En la Patagonia, como otras veces comenté, es imposible calcular un tiempo de viaje en base a una distancia en kilómetros. Excepto que se transite por una ruta pavimentada. En los caminos de ripio y/o tierra el tiempo de viaje se calcula en base a las condiciones de la ruta, el clima y demás factores.

Mi estimación para viaje el Telken - La Oriental era que nos habría de demandar de 8 a 9hs. a pesar que sólo eran 296 Km .!!

La única parada en el camino es un lugar llamado Bajo Caracoles, que tiene un pequeño hotel, muy primitivo, expendio de combustible ( cuando hay..), y algo de proveeduría. Felizmente había gas-oil y llené el tanque .
Cuando llegamos a Bajo Caracoles nos cruzamos con una patrulla de Gendarmería Nacional. Magníficos y atentos estos muchachos con los que intercambiamos comentarios sobre el camino y también unos mates…

En el trayecto desde la estancia Telken hasta Bajo Caracoles el paisaje es completamente árido y lo único que se ven son algunos choiques .
Nos cruzamos con muy pocos vehículos, tal vez con 3 ó 4 en todo este trayecto y dos audaces intrépidos en bicicleta. Al cruzarnos es norma parar y preguntar si todo va bien, si necesitan algo, etc. Hay una solidaridad tácita.

A lo lejos, hacia la la Cordillera de los Andes, ya se divisaba el Monte Zeballos (2740 m) totalmente cubierto de nieve. Espectacular, maravilloso.
Después de un descanso y “estirar las piernas” salimos de Bajo Caracoles y volvimos a la 40. Llegamos hasta el cruce desde donde sale el camino angosto y agreste, en dirección nor-este siguiendo el curso del río Belgrano.
El camino es de tierra y con huella muy profunda que no permite realizar muchas maniobras. Hay que sostener muy firme el volante. Se llega hasta una modesta tranquera y un cartel anuncia la entrada al Parque Nacional Francisco Perito Moreno. Indescriptible la emoción al llegar a “esta puerta de entrada”

A continuación el camino es de ripio y tierra, sucediéndose un escalonamiento de lomadas que asemejan un anfiteatro que domina la altiplanicie que se extiende desde la portada de ingreso al Parque hasta la margen oriental de los primeros lagos.
Los 90 km entre el cruce de la 40 y el desvío hacia La Oriental nos demandó casi 3 horas. Por momentos , salíamos de la huella e íbamos a campo traviesa que era más liso.

El Parque Nacional Perito Moreno es el más natural y virgen de la Patagonia. Fué creado en 1937 y dentro de sus límites se encuentran frondosos bosques de lengas, hermosísimos lagos, el Belgrano y el Burmeister, restos fósiles y una fauna todavía rica constituida por guanacos, pumas, zorros, y choiques . A medida que uno se adentra en el Parque Nacional, se comienza a ver guanacos, que tranquilamente se encuentran pastando y lo miran a uno sin temor alguno. Como el humano no les hace daño, no se asustan y no se escapan. Como gente de ciudad que somos, fue increíble verlos sueltos por todas partes.
En tan grata compañía llegamos finalmente por un camino muy deteriorado hasta la Estancia La Oriental.

Sus dueños, Don Manuel Lada y su mujer, nos recibieron como si fuéramos amigos y conocidos desde siempre. Amables y atentos de entrada nomás nos sirvieron un exquisito café con leche caliente y pancitos calientes.
Casi no habíamos comido en el viaje ya que el viento sacudió mucho la 4x4, y yo no quería parar en el medio de la nada y se comenzaba a sentir frío.
El viento helado que sopla desde el Pacífico hace que esta zona, aún en el verano tenga clima riguroso.

Desde la estancia hay una hermosa vista al Lago Belgrano al pie de la Cordillera de los Andes con sus nieves eternas. Dos condoreras que abrigan a sus cóndores en forma permanente están a la vista.
Se venia la noche. Cenamos una comida sencilla pero apetitosa.
Por suerte la habitación tenía una estufa que alcanzaba a calentarnos del viento helado que se filtraba por la ventana.

Despertamos contentos porque el viento había calmado un poco y el día amaneció con un cielo relativamente despejado. Después del desayuno caminamos un poco y comencé mi trabajo fotográfico . Don Manuel Lada el dueño de la estancia, nos llevó en su camioneta a recorrer el Parque Nacional visitando los lagos Belgrano y Burmeister.

Una vez entrado en el Parque hay que contactarse con el guardaparque para registrar la entrada. Hay una sola área de acampe con fuego, sin servicios, ubicada en la cabecera oriental del lago Burmeister. Los caminos internos no son apropiados para automóviles y vehículos bajos. La estancia La Oriental, así como la vivienda del guardaparque, son los puntos de partida para las caminatas clásicas.

El lago Belgrano, situado a 800 metros sobre el nivel del mar, es una cuenca lacustre de aguas aturquesadas. Hay una senda natural, “Península Belgrano “ llamada “Casa“ de los guanacos, formada por las huellas dejadas por las numerosas manadas que recorren y cruzan la totalidad del istmo, que con forma de corazón divide al mismo lago.

Don Manuel Lada nos guió hasta el Lago Burmeister, al cual se llega luego de atravesar a pie un tupido bosque de lengas .Sus aguas color plomizo adquieren esa tonalidad debido a que están constantemente agitadas por vientos tan fuertes que para llegar hasta la orilla del lago se debe hacer un esfuerzo físico muy importante.

En este lugar está el único sitio de acampe con fuego, pero sin servicios. Allí se encuentran unos refugios hechos de palos a los que se les da el nombre de “toritos“ que resguardan a los arriesgados acampantes. Cuando nosotros estuvimos no había nadie.
Allí, en ese mismo lugar fue la estremecedora toma fotográfica panorámica que más tarde publiqué en mi libro “Un Viaje al Sur Argentino a través de la Fotografía Panorámica “

De regreso a la estancia, Don Lada nos mostró un camino de ripio por la que se llega hasta un sendero el que se interna en los confines del Parque Nacional y por el cual, luego de una caminata de 4 a 5 horas se llega hasta el pie del Monte San Lorenzo (3.706 m) que es el cerro de mayor altura de la Provincia de Santa Cruz.
Este Parque Nacional nos impactó por su belleza, fauna y poquísima depredación por parte del hombre, debido a que no es muy visitado y a que los guardaparques son muy estrictos y rigurosos en el mantenimiento del lugar el que debe ser conservado sin que nada o nadie modifique su estado natural .

Agotados, pero felices y maravillados por lo que habíamos visto y vivido, ya de regreso a la estancia hicimos honor a una exquisita cena preparada por la dueña de casa… y a dormir.

A las 22hs. se apagó el generador… y. silencio…
Por ahí se escucha el chasquido de alguna rama que cae debido al viento…y nuevamente el silencio….
En plena Patagonia, la soledad y el silencio es parte del sistema y se disfruta.
Continúa en la Parte III : de La Oriental a La Angostura
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