Alberto Gandsas Crónicas de Viajes
Aventurándonos en la 40
Febrero 2001
Parte IV : de la Estancia La Angostura a El Chaltén – El Calafate ( Pcia. de Santa Cruz )
Felizmente amaneció el día sin lluvia. El camino hasta la “40” estaba sumamente embarrado, pero con la doble tracción de la 4x4, despacio llegamos a la ansiada ruta.

Debido a que la Ruta 40 patagónica-sur es de ripio, absorbe muy rápidamente el agua acumulada sobre su calzada por lo que el camino es transitable “con cuidado“ .
Que quiere decir “ con cuidado” ..? Muy simple: es cuestión de razonar cada situación de dificultad que se presenta.

A pesar que, como antes mencioné, el ripio absorbe el agua de lluvia acumulada, lo mismo se forman charcos de todo tamaño. Lo que no se sabe es la profundidad de ese charco el que a simple vista es transitable y sin quererlo podemos caer en un pozo que no se ve.

Zigzagueando los charcos avanzamos rumbo sur-suroeste. El GPS marcaba nuestro derroteo, por lo que íbamos en la dirección correcta. También estotenía su maravilloso encanto. El día paulatinamente se iba despejando, aumentaba la temperatura exterior. Intentamos escuchar la radio, en especial las noticias del día, pero no entraba ninguna onda y sólo se escuchaban ruidos y descargas eléctricas.

A la distancia, sobre la traza que debería ser la ruta, de pronto el camino desaparecía. Un gran manto de agua lo cubría de lado a lado más allá de una posible banquina, y con una extensión aproximada de 50 metros.
Despacio me fui acercando estudiando la situación y ver por donde me convendría pasar. No había indicio alguno de la profundidad del agua. Razoné que muy profunda no debería ser, pero me atemorizaba caer en un pozo oculto y había una forma de comprobarlo : caminar previamente sobre el camino y con un palo ir “palpando” el suelo. Al fin puse la palanca en “1ra” , la doble tracción por las dudas…y pasé. No había ningún pozo y al vadear el charco tirábamos un montón de agua hacia los costados.

Llegamos al paraje “ Tres Lagos ”cerca del medio día. Nos faltaban aproximadamente 30 km para llegar al desvío hacia El Chaltén. Allí pude conseguir gas-oil y llené el tanque. Andaba muy justo de combustible y ello me dio tranquilidad . El día estaba esplendoroso, apacible con un excepcional suave viento.
Al llegar al cruce correspondiente tomamos hacia la derecha, hacia El Chaltén distante 90 Km.

Al programar nuestro recorrido por la “40”, calculando distancias y horas de viaje, habíamos previsto para el tramo Estancia La Angostura-El Chaltén, pasar la noche en la estancia Punta del Lago, la que precisamente se encuentra casi al comienzo del Lago Viedma viniendo de la “40”. Al llegar cerca de la estancia, el camino hace un recodo y ahí nomás nos esperaba una bellísima sorpresa. El lago Viedma de fascinante color verde esmeralda .

Paramos a un costado de la ruta, bien sobre la banquina. La cámara fotográfica no paraba de ser gatillada. Todo estaba perfecto : la luz, el ángulo, el horizonte, el escenario, las nubes, el clima, inolvidable todo.
Respirábamos profundo, intenso. Con Lucy nos preguntábamos cómo y quién, pudo combinar y coordinar colores con tanta belleza, exactitud e intensidad.
La Creación, sin lugar a dudas, se hacía presente ante nuestra vista.

El Lago Viedma, como aparecido de golpe a la vuelta de una curva del camino, llenaba de regocijo el espíritu y la vista.
El Lago Viedma tiene aprox. 85 Km. de largo, Este-Oeste (viceversa) por 20 Km. de ancho. Su mayor aporte de agua lo da el gigantesco Glaciar Viedma, recostado sobre la margen Este del lago.

Estábamos viajando a un excelente ritmo de viaje, serían aproximadamente las 3 de la tarde, y nos faltaban recorrer casi 90 Km. para llegar a El Chaltén. De no haber inconvenientes de por medio, podríamos llegar a destino en 3 horas.
Así que decidimos continuar viaje y pasar de largo la estancia Punta del Lago. Siguiendo casi paralelamente la margen norte del lago nos dirigíamos hacia el oeste. Comenzamos a notar más tránsito vehicular. Era lógico. El Chaltén se había convertido en una localidad muy importante y se desarrollaba rápidamente dado que se estaba convirtiendo en parte de un circuito turístico ( El Calafate-El Chaltén ) por el atractivo Fitz Roy, pico de 3300 m. de pura piedra, muy vertical y muy difícil de escalar según los entendidos en el tema.

Cruzamos el Rio de las Vueltas y entramos a El Chaltén alrededor de las 6 de la tarde.
Para nada extraño nos resultó que el tiempo comenzara a nublarse, a bajar la temperatura y soplar un poco más fuerte el viento. Ya éramos prácticos en el tema.
El Fitz Roy no se veía ya que, como la mayor parte del tiempo, estaba cubierto por nubes, algunas de ellas muy espesas.
Cuando nos estábamos acercando a El Chaltén, unos 8 km. antes, yo había divisado sobre la margen izquierda del camino una planicie que se elevaba del camino y ofrecía, como si fuese el ámbito de una platea, un excelente punto de observación hacia el Fitz Roy. Lo anoté en el mapa para tenerlo en cuenta. Y nos dirigimos directamente a la Estancia El Pilar, nuestro destino para alojarnos.

Para fotografíar al imponente Fitz Roy, de la forma en la que yo quería fotografiarlo significaba :

-levantarse bien temprano , a las 5,
-recorrer los 10 km. hacia la planicie que había visto llegando a El Chaltén,
-estar en ese lugar montando los trípodes y las cámaras a más tardar a las 6 y cruzar los dedos para que cuando despunte el alba, comience el amanecer y el sol ilumine como un foco de luz especialmente puesto a 90º , casi perpendicular, al imponente Fitz Roy,…. no se nuble.!!

A las 4.45 me despertaron desde la conserjería. Lucy dormía placidamente y no me animé a despertarla. Había cesado la llovizna pero al darme cuenta que la calefacción funcionaba dentro de la habitación debía ser porque afuera estaba haciendo mucho frío. Muy bien abrigado le susurré al oído a Lucy que me iba y me deseó suerte . Cargué todo el equipo y me lancé a la conquista fotográfica del Fitz Roy.

No hice más que 500 metros con la camioneta y me volví a la estancia. No podía dejar que Lucy perdiera una oportunidad única para ver el espectacular Fitz Roy desde un ángulo excepcional. Para mi sorpresa Lucy se estaba levantando para ver si desde la ventana al exterior, divisaba algo.
Poco menos que volando salimos de la estancia. Teníamos por delante una carrera contra el tiempo…tiempo de viaje, tiempo de clima y tiempo de luz.

Una bastante profunda cuneta separaba la banquina de la planicie que había encontrado como plataforma para ubicar mis equipos y poder desde allí fotografiar al Fitz Roy. Estaba haciendo mucho frío como para dejar la 4x4 estacionada en la banquina y cargar todo el equipo más de 200 m hasta el lugar indicado. Lo que hice fue enfrentar la cuneta ubicando la camioneta en forma paralela a la misma, con la tracción en 4x4 y en baja, en marcha muy lenta debido a la piedras del lugar, pasé la cuneta con dos ruedas laterales y quedé con la parte más profunda de la hendidura por debajo del vehículo. Siguiendo la marcha lenta pasé las otras dos ruedas del otro lado y subí la pendiente, de unos 45º hacia la planicie.

Al llegar a la misma el escenario era espectacular. Allá, a lo lejos, tintineaban las luces de El Chaltén. A mis espaldas un insinuante amanecer se estaba preparando para salir. De frente a nosotros un Fitz Roy envuelto en nubes emergía mostrándonos toda su gran figura. Por suerte el viento estaba amainando, no así el intenso frío. Armé rápidamente los dos trípodes con las cámaras panorámicas bien ajustadas. Busqué el mejor ángulo para las tomas fotográficas …y a esperar. Esperar a que amanezca en pleno y estar atento a los 2 ó 3 minutos en el que sol está prácticamente a 90º del pico del Fitz Roy y si tenemos suerte y está despejado obtendremos una magnífica imagen de este coloso.
Suavemente las nubes se iban abriendo y tímidamente se dejaba ver el pico del Fitz Roy y por detrás el cerro Torre. Un par de segundos más tarde todo el escenario iba cobrando intensidad de luz, como si alguien con un reóstato estaría manipuleando gradualmente la intensidad luminosa.

De pronto se despejó el cielo. Su color azul-celeste intenso formaba un marco natural impresionante. Sólo un pequeño grupo de nubes blancas “revoloteaban” alrededor del pico y éste se iluminó instantáneamente. Consumí casi en un momento el rollo de cada una de las cámaras. Sabía que no me habría de dar el tiempo para colocar uno nuevo en ellas ya que este ángulo de iluminación habría de desaparecer en un instante . Y así pasó. Un par de segundo después el día se presentó muy luminoso, pero el “ foco-sol” a 90º del pico se había desplazado. De todas formas nos quedamos en ese lugar hasta cerca de las 7 h y despacio emprendimos el regreso.

Un poco de historia.
El Fitz Roy debe su nombre al capitán del mismo nombre del barco “ Beagle” que trajo a Charles Darwin a investigar la zona . En lengua tehuelche el actual Fitz Roy se lo llamaba Chalt-en, lo que quiere decir: “ la montaña que echa humo ” . En un párrafo anterior les contaba que luego de despejarse completamente de nubes, el Fitz Roy quedó con unas nubes blancas que “ revoloteaban “ a su alrededor…pues bien esa “ nuble blanca”, no era tal sino que es nieve que hay en el pico del Fitz Roy y que por efecto del intenso viento se volatiliza y a los lejos parece una nube.

Durante el día, luego de recorrer las callecitas del pueblo y visitar sus rincones y un sendero , nos dirigimos a la estancia El Pilar que queda en las afueras de El Chaltén, en el camino que lleva a la Laguna del Desierto. Bordeando el Río de las Vueltas, cruzamos el puente del Río Eléctrico. Desde este sitio se inicia el “ trekking” de varias jornadas, con guías, hacia los “ Hielos Continentales” el que termina su recorrido al pie del Glaciar Viedma. Es una caminata de 5 a 6 días no siempre exitosa dado que el clima puede ser tan riguroso, aun en pleno verano, que el regreso sin llegar a destino se hace inevitable.

Vivimos intensamente los días que estuvimos en el área de El Chaltén. Su remota ubicación, lo impresionante de su variable e intenso clima, su profundo paisaje, agreste por naturaleza el que no impide que al día de hoy más de 300 familias vivan permanentemente allí desafiando su clima, y viviendo una patagonia a pleno.

Nos despedimos de El Chaltén retornando por el mismo camino que nos trajo desde la “40” para que, luego de 90 km. la empalmáramos nuevamente..: la Ruta 40 hacia el sur, la que bordeando por momentos el Lago Viedma, nos llevará hasta la RP 11 y de allí a El Calafate.

Al llegar al paraje “ La Leona” nos sorprendió encontrar un par de casas, un almacén muy bien provisto y un par de mesas . Atrás nuestro llego un minibus con turistas extranjeros el cual, según nos enteramos después, venían desde El Calafate haciendo un circuito para vivir de cerca la meseta patagónica. Fotografías y saludos de por medio, retomamos nuestro camino.
Mientras hacíamos los últimos kilómetros del tramo de la 40 que habíamos decidido recorrer cuando planeamos este itinerario de viaje, nos fue embargando una nostálgica sensación.
La ruta “40”, después de cruzar la RP 11 (pavimentada) seguía su curso hacia el sur, pero nosotros nos habríamos de despedir de ella en el mismo instante en el que, doblando hacia la derecha, por la antes mencionada RP 11 nos dirigiríamos a El Calafate.

Los últimos metros de la “40”…..nuestra “40”…. antes de subir al asfalto de la RP 11 los hicimos muy lentamente.
Estuvimos viajando sobre la Ruta 40 y sus cruces durante 12 días. Doce días de constante ripio, más de 1.800 km desde que la tomamos allá en Río Mayo en Chubut viviendo en cuatro estancias, conociendo gente maravillosa.

Al entrar en el pavimento de la Ruta Provincial 11 paramos a un costado del camino. Instintivamente miramos hacia atrás.

Atrás quedaban …Esquel,…. Teka…., Gobernador Costa…., Río Mayo…., Perito Moreno….,El Lago Buenos Aires…., Los Antiguos…., Telken,…. El Cañadón del Río Pinturas….,
Bajo Caracoles…., La Oriental…., el Lago Belgrano…., el Lago Burmeister…., La Horqueta,…. La Angostura…., Laguna Tonchi,…. Tres Lagos…., Lago Viedma,…. La Leona….y
Estancias…Parajes…Lagos…Ríos…Cañadones…

Nos parecía mentira lo que habíamos viajado sobre ripio, la polvareda, y las distintas situaciones vividas con la 4x4.
Un aplauso rubricó nuestra alegría al que se hizo acreedor también la camioneta.

Deslizarnos sobre el pavimento fue maravilloso. Adiós al repiqueteo incesante del ripio. Nos faltaban 32 km para llegar al Calafate y eran de asfalto.
Una caravana de camiones venia de frente, camino a Río Gallegos . En pocos segundos nos habríamos de cruzar con ellos. Al hacerlo, un estrepitoso ruido golpeó el parabrisa de la 4x4.
Acabamos de realizar más de 1.800 km sobre ripio de todas las características, habernos cruzado con alguno que otro vehículo y nunca nos había pasado nada.. No hicimos más que entrar en el pavimento, cruzarnos con unos camiones y un piedrazo nos rompió el parabrisa el que quedó rajado de lado a lado en un santiamén. Pero no era momentos para lamentos.
Arribamos al Calafate muy felices a pesar del parabrisas roto.

Al día siguiente fuimos hasta el Glaciar Perito Moreno. Una mole de hielo y nieve de aprox.2 km de ancho, 60 metros de altura y tan grande como la Ciudad de Buenos Aires. Un mole que cruje, se desplaza y truena. Es la naturaleza viviente. Que hipnotiza al que la observa a la espera de un desprendimiento que estallará en el momento que se introduzca en las aguas del Canal de los Témpanos. Que hará estallar en aplausos a los cientos de personas que frente al glaciar permanecían en absoluto silencio, y el que hará lagrimear a mas de uno que sentirá lo pequeño de la dimensión del hombre ante semejante despliegue de la naturaleza.
Nuestro recorrido habría de seguir por el Lago Argentino, Glaciar Upsala y Spegazzini.

Al irnos de El Calafate, rumbo a Río Gallegos, cruzamos nuestra querida e inolvidable Ruta Nacional 40 Patagónica.
Un profundo y sentimental adiós y gracias le dedicamos al cruzarla.

Posteriormente a este “ viaje-aventura” varias veces he tomado la Ruta 40 en diversas partes de su traza desde el Norte de Argentina, más el tramo patagónico al sur de Río Mayo tiene un encanto especial, casi mágico.

Es imposible despedirse totalmente de “ la 40” .
Siempre, cuando pueda, la estaré viajando y así sucedió en Enero de 2009, cuando con un grupo de amigos organizamos el :

TOUR de AMIGOS PATAGONIA 2009 ( ver crónica aparte)
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